IMAGEN
DE NTRO.
PADRE JESÚS DE LA ESPINA
La
imagen de este Nazareno con la cruz acuesta
es de un gran valor artístico e histórico, y su belleza, calidad,
naturalidad y distinción son admirables.
Aunque no se sabe quién la talló, sobre este
punto se han vertido muchas hipótesis. Así, mientras las religiosas Clarisas
del convento apoyan que cuando se establecieron en Badajoz en el S. XIV ya la
traían, la traza imaginera del Cristo parece posterior, quizás fruto de alguna
remodelación.
Otros
datan la imagen en el S. XVIII, pero se sabe que ya recibía culto en el antiguo
convento de las Descalzas antes de su traslado al actual en el S. XVII.
Otras teorías apuntan, y quizás con más
fundamento, a que la imagen es de algún gran maestro imaginero de los siglos
XVI o XVII, e incluso, se llegó a atribuir a Martínez Montañés, aunque se
piensa que sin ningún fundamento.
La
expresión del Nazareno es serena y de gran realismo, lo que unido a la perfección
de sus facciones le confiere una gran belleza plástica, que deja entrever la
fatiga y el dolor de Jesús en los marcados y enrojecidos pómulos y en las gotas
de sangre que bañan su rostro.
La
cruz va rematada en sus extremos con cantoneras doradas y repujadas,
enriquecidas con algunas perlas y piedras, obra y regalo de Dña. María Luisa
Romero de Tejada.
La imagen da la sensación de que camina, pues
se representa andando, llevando la pierna izquierda mucho más adelantada y
ligeramente flexionada, mientras el pie derecho aún no se ha despegado
totalmente del suelo; el cuerpo va ligeramente encorvado hacia delante por el
peso de la Cruz.
Los
pies son de un enorme realismo y, sin duda, el derecho es uno de los símbolos
más venerados de Badajoz; como es el primer viernes de marzo, y le antecede una
Solemne Novena.
Procesiona
con una sencilla cruz a cuestas, luciendo su antigua túnica granate, con dos
cíngulos que le atenazaban el cuello y la cintura. Y en la cabeza, junto a la
corona de espinas, sus tres potencias doradas, símbolo de su divinidad.
De su cuello cuelga la reliquia de una
espina de su Pasión, tenida como auténtica desde tiempos inmemoriales.
En
la espalda del Cristo tiene un pequeño hueco, donde se encontraba la Reliquia
de la Santa Espina, que se da a venerar a los fieles los tres días del Solemne
Triduo, los días 2, 3 y 4 de abril y este y último es que es la fiesta del Cristo.
Esta
imagen es propiedad de la Comunidad de Clarisas Descalzas, que moran en este
Monasterio de Ntra. Sra. de las Mercedes, en Badajoz.
Después de la Restauración y pintura de la fachada, en el año 2021


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